No te atormentes demasiado: no vas a leer tus memorias.

 

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Siempre me ha encantado la poesía de Benedetti. Desde que le descubrí en mi época universitaria, el poema “No te rindas” ha estado entre mis favoritos, así como sus novelas han ocupado durante años mi mesita de noche. Por eso cuando me encuentro algo como “No te vendas” de Jesús Terrés, no puedo dejar de compartirlo…

Cuando una pega un giro de 180 grados a su vida, viene bien que te recuerden las cosas importantes: amigos, viajes, música, amor, libros… y quitarse pesos muertos del alma… eso es fundamental.

Por eso, para que refresquéis o meditéis sobre lo que es importante y lo que no en vuestra vida, aquí os dejo el texto. Espero que lo disfrutéis tanto como yo.

“Viaja, viaja sin descanso. Viaja sola y acompañada, en familia y enamorada (no existe nada mejor) viaja con amigos y también —por qué no, con un amante, viaja en primera pero también en apestosos trenes regionales. Tienes que conocer La Mamounia y ver caer el atardecer en la terraza del Fortuny, con un Bellini en la mano (yo me encargaré de esto).Viajar es la única cura (bueno, y unos cuantos libros) que he conocido contra la estupidez.

No acumules trastos, no tengas dos armarios, no pierdas el tiempo soñando con un vestidor. Sólo son cosas, no te definen. Y quizá esta sea la lección más difícil de aprender (a mi me costó toda una vida). Las cosas sólo son cosas: no tengas miedo a deshacerte de ellas, a lo único que has de tener miedo es a no acumular calambres.

No te midas, no dejes cosas por decir, saca la mierda —ya— de la alfombra. Aún no lo ves, pero la vida es jodidamente corta, un día medirás tu vida por las cosas que no hiciste. Ojalá te salgan las cuentas.

Paga tus deudas, aprende a decir no (es lo que diferencia a un tarugo de un Rey) recuerda siempre que nadie te debe nada. Sé fiel. A tu pareja, a tus valores, a tu gente y (también) a ti misma. Esa fidelidad inquebrantable es la única vía que yo he conocido para dormir bien por las noches. Y qué placer, qué importante es dormir bien por las noches.

Lo de la sangre —por mucho que a tu padre le fascine El Padrino, es una soberana gilipollez. Tu familia es tu gente, y tu gente son los que se partirían la cara por ti, en cualquier situación. Nada vale tanto como un buen amigo. Nada.

Bebe vino, aprende a comer, cocina para otros. Tienes que probar el rodaballo de Elkano, la cocina de Ángel León y la elegancia de Quique Dacosta; las locuras de David Muñoz y la esencialidad de Josean Alija. Caerte en los baches de Cádiz y recorrer las tabernas de la Calle Laurel, patear las calles de Lo Viejo en Donosti y fondear la ría de Vigo. Michel Bras en Laguiole, De Kas en Amsterdam, las tabernas de Shibuya y las barras en el Soho. Come, siempre que puedas, frente al mar. Todo es más fácil frente al mar.

Dedica tu vida a los animales. Cada minuto perdido con ellos valdrá un millón de veces más que muchas de las personas que habitarán tus días.

Es inevitable: la música será tu vida. Escucha lo que sea que escuches —no hagas caso a los carcas, pero haz hueco para Chet Baker, Coltrane, Morricone, Dylan, Miles Davis, Mozart y los Smiths. No hagas puto caso a los infelices que te digan (lo harán, créeme) que no hay que escuchar esto o lo otro. Si te emociona, me sirve.

El cine, el cine —ya lo sabes, fue el mejor diván que pudo tener tu padre: una sala oscura, el silencio, unos títulos de crédito. Las veremos juntos, pero aquí te dejo una letanía: Rojo, Amour, La última noche, Cuentos de la luna pálida de agosto, Chihiro, El Gatopardo, Fresas Salvajes, Nelly y el sr. Arnaud, Los Puentes de Madison, Dublineses, Hannah y sus hermanas, Dersu Uzala, El Río, Tierras de Penumbra, Big Fish, todo Wilder, todo Hitchcock, todo Pixar, todo Buñuel, todo Erice, todo Kubrick. Y claro, aquella pequeña obsesión de tu viejo.

Escribe, escribe sin descanso. No esperes un tema, ni una excusa ni un trabajo: sencillamente escribe. Créeme, todo es más fácil cuando lo ves sobre el papel. Lee hasta que se te caigan los párpados, no lo dejes cuando la vida te reclame horarios (lo hacen tantos…) que leer no sea un recuerdo de tu juventud, que sea una necesidad, una sed: No hay otro camino, y nunca lo hubo.

No es lo que miras, es cómo lo miras. Aprende a mirar. Y a mirar se aprende mirando: exposiciones, calles, vidas, cafés, lienzos, amaneceres y portazos. Un pequeño truco: cuatro ojos ven más que dos.

Aprende a sobrevivir («Quien resiste, gana» en la tumba de Cela) pero que nunca sea suficiente: has de vivir.

Te van a hacer daño (es inevitable) pero te levantarás. Yo estaré ahí, ayudándote un millón de veces. No pretendo que no caigas, tan sólo que aprendas una lección —por pequeña que sea, tras cada caída. Esas lecciones serán tu tesoro.

Date entera.

Y por lo que más quieras, nunca te vendas.”

En el texto se hace referencia a un post de Magnifico margarita, “Consejos para una hija“, del que me quedo una última frase:

No te atormentes demasiado: no vas a leer tus memorias.

#2 Malawi… y ahora que?

Ya has superado tu primer día en África… perfecto pero, ¿y ahora qué? ¿Dónde están los pobres niños negros que pasan hambre y que tanto te necesitan? ¿por dónde asoma la cola de refugiados a los que hay que atender? ¿dónde está mi peto de la Cruz Roja?

Es “tu primera vez” en esto de la “cooperación” así que puede que aterrices en tu destino con miles de imágenes de las campañas de Médicos sin Fronteras, Unicef, Cruz Roja, gracias a las cuales tendrás la fantasía de llegar cual mesías a salvar a todo un pueblo del cólera, o a convertirte en un gurú espiritual que les abrirá los ojos ante un mundo nuevo gracias a la alfabetización. Esto puede pasar, no digo que no, pero desde mi humilde experiencia, esto de la cooperación es algo más de mercadillo, del día a día, y menos de grandes iluminaciones… pero oye, que si hay algún súper héroe en la sala, que no se corte y venga aquí a ayudar!!

Cuando aterrizas en Malawi lo primero que descubres es el “african rythm”, lo que viene siendo hacer las cosas con la calma, o como dicen por aquí, pachoko pachoko (que a mí se me asemeja a pachorra demasiado…). Todo va despacio, y los horarios son “por la mañana, por la tarde, por la noche”, reuniones incluidas! Si tienes que reunirte con tu futuro jefe, la reunión será por la mañana, lo cual puede ser a las 8h00 o a las 10h00… ya lo averiguarás!

Otra cosa que descubrirás es la planificación… a veces existe, pero pocas veces se sigue! ¿Esperabas tener un plan de trabajo para cuándo llegases? Hazlo tú misma, ¡será lo mejor! ¿Esperabas las clásicas reuniones de introducción, dónde se describieran tus tareas y actividades etc.? Mmmhhhh… ¿por qué esperabas eso?

Si has viajado algo por el norte de África, cuando llegues a Malawi quizás esperes el clásico “acoso”. Que si dame esto, que si cómprame aquello, que si a ver si le saco algo al blanco con cara de pardillo… pero no. Salvo los niños, que flipan al verte, no es muy normal el acoso al turista… aunque solo sea porque aquí en el norte no hay casi turistas! Ir al mercado implica solo un poco de regateo, y puede que te intenten subir un poco el precio, pero nada que ver con lo que se vive en otras zonas de África, donde llegan a multiplicarte el precio de las cosas por cinco!

Pero bueno, a lo que íbamos, que como siempre me enrollo y me pierdo! Una vez que has superado tu primer día (“ese” súper ajetreado primer día!) toca adaptarse al terreno, superar las vicisitudes del camino cual Indiana Jones, y empezar a construir lo que viene siendo tu día a día en Malawi! Así que para todos los que estéis pensando en pasar una temporadilla en África, o simplemente queráis echaros unas risas, aquí os dejo mi “personal” lista de consejos basados en hechos reales… enjoy it!

1. Así para empezar (asúmelo) eres blanca… y asustas!

Mmmhhh sip, tú que venias pensando que llevabas una aureola de santidad, que casi te tatúas eso de “y dejad que los niños se acerquen a mi”… pues va a ser que no! Estás en una zona poco (o nada) turística, eres blanca, brillas como un fluorescente… y asustas a los niños!!! Cuando te acerques a una madre con un bebe queriendo ser simpática (porque tú eres súper simpática y además voluntaria en África, qué más quieren??) y le hagas carantoñas al bebe, descubrirás lo que es una cara de terror! Si ves que el niño (que es más negro que el carbón) empieza a ponerse blanco y luego gris, se le abren los ojos como platos y se agarra a su madre como si fuera la vida en ello, prepárate porque llega la crisis de pánico! Y es que los bebes sentirán terror al verte, ya que es muy probable que seas la primera blanca que vean en su vida. Solución? La única que he encontrado yo es largarte y dejarle tranquilo…

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2. Adáptate al nuevo sistema de medida, o la versión renovada de los ya famosos 20 centímetros!

Cameron Díaz en una de sus películas (una un poco bizarra) cantaba algo así como “no, no puede caber ahí…”. Pues bien, eso en Malawi es algo impensable, siempre cabe, SIEMPRE, y no me refiero a nada sexual!

Tú pensabas que en un coche cambian 5… 6 personas? Naaaaa, no si de veras te pones a ello! Si lo intentas con ganas cabrán 7 adultos, 3 niños, 4 pollos, varias maletas y un saco enoooorme de arroz (eso sin usar la vaca del coche eh?)

Tu pensabas que en una furgoneta cabían cuantos… 12… 14 personas? Errrroooorrrrrr, o se te había olvidado que la gente puede ir de pie en una fregoneta? La última vez que los conté (véase ayer en un viaje de una hora) éramos 18 adultos sentados (aunque solo fuera con la mitad del trasero) 3 de pie, 2 bebes sentados sobre sus madres, 2 críos encajados como se podía, 3 pollos, 2 sacos de arroz, 5 maletas grandes, y una cuerda atando la puerta trasera de la fregoneta para que no saliéramos todos volando!

3. Pa fieras las de mi barrio y no lo que hay en los safaris

Tú ya sabias que África estaba llena de fauna salvaje. Tienes los suficientes amigos que han hecho safaris en su luna de miel (JC esto va por ti) o en un viaje cualquiera (esto va por mi cerdito favorito y su guapísima novia!) para saber todo sobre tigres, leones, y que todos quieren ser los campeones… Pero nadie te había avisado sobre “el resto”.

Y ese resto viene siendo la versión en 3D de “Bugs”, pudiendo encontrarse desde moscardones del tamaño de mi puño (literal, los hemos medido) hasta mosquitos que se aproximan de repente en “modo nube”, envolviéndote y haciendo imposible que veas nada. Gran momento para renovar tu fe en tu protector antimosquitos y en toda la industria de repelentes ecológicos.

Varios consejos en relación a los animales:

a) Si estás tranquilamente sentada desayunando y de repente ves pasar delante de ti un montón de gallinas corriendo como alma que lleva el diablo, súbete a una mesa o a lo que tengas más a mano… es más que probable que una serpiente mamba (verde fluorescente, vamos, chunga chunga) aparezca a los pocos segundos detrás.

b) Recuerda: a los ratones les gustan, les encantannnn las manzanas, así que nunca guardes esta fruta (o cualquier otro producto fresco) en tu casa a no ser que esté en una buena caja que no se pueda abrir. Si no, te encontrarás a las cuatro de la mañana saliendo despavorida de tu habitación para buscar algún alma caritativa que te ayude a espachurrar al “interesante” visitante que ha aparecido en medio de tu habitación y, lo peor, que está intentando comerse tu comida! (obviamente, el cachondeo posterior está asegurado).

c) La frase “que te la pique un pollo” es originaria de Malawi, así que cuidadin con el porrón de gallinas que te rodean… he visto lo que pueden hacer y no es grave, pero es bastante desagradable!

d) Temporada de verano? Cuidado con los escorpiones! Así que a partir de septiembre y hasta enero more or less, toca revisar las sabanas antes de irte a dormir, los zapatos y la ropa antes de ponértelos, y las toallas antes de ducharte… que no queremos sustos!

e) Las arañas son tus amigas… se comen los mosquitos, así que no quites las telas de araña que inundan tu casa salvo que sean molestas a la hora de moverte.

f) Las hormigas se vuelven locas por el agua y el papel. Si se te cae una gota de agua dentro de la casa tendrás un charco negro en menos de un minuto. Dos opciones, intenta limpiarlo durante un buen rato, o espera a que se seque solo y desaparecerán. Yo siempre opto por lo segundo.

Y por último y como dice mi jefe, “don’t play with snakes pleaseeee!!”

4. Internet, esa leyenda urbana

Cuentan viajeros venidos de lejanas tierras que existen lugares donde la gente paga una cantidad al mes por una cosa llamada tarifa plana de internet, que te permite conectarte con toooodoooo el mundo casi en cualquier momento. Yo no sé si creérmelo, lugares donde no hay que comprar tarjetas prepago para usar internet? donde las fotos no se cargan kb a kb? donde lo raro es no tener cobertura? Vengaaaaaaaaaa, es conya no?

Aquí el tema internet responde a una formula con 3 factores: electricidad (que haya o no) + saldo (lo cual depende del transporte + que hubiera tarjetas de recarga en la tienda + que las tarjetas de recarga sean las válidas para internet) + cobertura (que va y viene como las olas del lago)

Por eso cuando tengo todo esto me veis todo el día en internet, y luego desaparezco de repente… sorry, pero es lo que hay! Pero insisto, podéis enviarme emails que en algún momento los veré!

5. Come, come y come, que nunca sabes lo que vendrá!

Recuerdas las películas de Esteso, Ozores y toda esta troupe, cuando llegaban del pueblo con un cesto lleno de chorizos, lomos y productos de la huerta? Pues muy requetebién que hacían!!!

Te habían avisado que pasarías hambre… te habían dicho que habría que complementar la dieta… y tú por una vez hiciste caso a tu intuición y durante los dos últimos meses en España te dedicaste a cebar tu cuerpecito con cenitas estupendas en buena compañía, tapeos y aperitivos varios por ese Madrid de los Austrias que tanto te gusta, y con la antidieta que te tenía preparada tu madre cada vez que llegabas a casa. Muy bien hecho!!! Abajo la operación bikini!!!!!!

Efectivamente… aquí, o te organizas, o pasas hambre. La dieta típica es nsima con judías o nsima con toffu. Nsima es una especie de masa de harina de maíz y agua hecha bola, que no está ni mala ni buena, ni sabe a na, para que engañarnos, pero aporta hidratos que es lo importante, así que te la comes. Las judías, pues judías pintas, que os voy a contar, sin su tocinico y su chorizo se quedan en na… y el toffu… lo siento pero al primero que me invite a un vegetariano en Madrid le tiro un zapato a la cabeza. Dicho está.

Alternativas? Primero, llena tu maleta de latas, de mejillones, atún, navajas, berberechos, chorizos, albóndigas, jamón, lo que sea… lloraras de felicidad el día que las abras. Segundo, hazte coleguita de algún cocinero, ya sea el del sitio donde te alojas, ya sea el de algún bar donde tengan buena (y barata) comida, y que te ayude a comprar comida decente a buen precio, que te diga qué mujeres venden el arroz a granel con menos piedras (sip, piedras), quienes tienen pollos buenos buenos y a buen precio, cuanto tienes que pagar como máximo por una palangana de tomates y donde puedes encontrar fruta (aparte de las bananas que te venden en la carretera) y verdura de la de verdad, no los mangos verdes que te intentan vender (no porque intenten timarte, es que aquí los comen estén como estén!).

No es una tarea difícil eso de hacerse coleguitas, ya que aquí la gente es encantadora y está encantada de ayudarte, basta con que te pongas a ello, charles por los codos con la gente aunque sea en un inglés de Albacete (el suyo no será mucho mejor, tú tranqui) y te rías de todos los chistes, aunque no entiendas la mitad!!

Así que ya sabéis, si venís por Malawi, fundamental socializar! os dejo, que me voy al pueblo a ver el furrrrbol en la tele comunal!!

#1 In case of emergency… o cómo sobrevivir a tu primer día en África

Cuando una decide irse a vivir a África, dejar su trabajo en consultoría con su sueldo “más o menos seguro”, dejar su piso dónde ha vivido tantas cosas increíbles y ha compartido experiencias con gente estupenda, y despedirse de amigos y familia por una larga temporada, piensa que lo más difícil está hecho, pero no, lo difícil empieza ahora ¡puede incluso que antes de llegar a tu destino!

Durante el viaje a tu destino, al objeto de tus decisiones, pueden ocurrir muchas cosas, que paso a detallar con algunos consejos para sobrevivir a:

1.El momento “facturación”:
Exacto, facturar las maletas puede ser toda una aventura. Es el momento en el que te das cuenta de que tienes dos maletas enormes cargadas de buenas intenciones, medicamentos, gasas, cuadernos, bolis… ¡¡y kilos!!

Si es tu caso, lo primero que tienes que hacer es tener fe, en serio ¡¡mucha fe!! eso hará que tu cara no refleje el pánico que estás sintiendo ante la posibilidad de que tengas que pagar por los kilos extra (a unos 50 euracos el kilo, no está mal) o ante la idea de tener que deshacer esa maleta hinchada, que parece que va a estallar.
Otra cosa que tienes que hacer es poner la maleta que menos pesa la primera… así, si la segunda pesa de más, puedes intentar negociar con los kilos de menos de la primera… o empezar a suplicar como si te fuera la vida en ello. Aquí no hay orgullo ni dignidad que sirva: SUPLICA.

Por cierto, al menos a mi me pesaron las dos maletas juntas (no siempre lo hacen) así que me libré de tener que hacer todo esto… ¡por los pelos!

2.Fallos técnicos en tu vuelo… en medio de la nada
Si señores, si, estas cosas pasan. Se da a veces la situación que, después de ocho horas en un aeropuerto, comiendo perritos calientes porque todo lo demás es prohibitivo o simplemente no eres capaz de identificar lo que es (si, en Franckfurt también puede pasarte, no solo en la India) cuando dan las diez de la noche y tú tienes que embarcar, una amable señorita comienza a hablar por el megáfono (con un estupendo acento alemán y con el volumen al mínimo) y explica que debido a algo muy gordo, pero que muy muy gordo, tu avión no saldrá hoy sino mañana. Ah, y que además, vayas despejando rapidito el aeropuerto porque lo cierran en media hora.

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Ese es el momento en el que debes ser más rápida que nadie, pegarte a la azafata y no soltarla (pero no soltarla de verdad) hasta que no te quede claro TODO, y a poder ser por escrito: dónde tienes que ir a reclamar, dónde vas a dormir (en países como Alemania mejor si te escriben los nombres propios), cómo llegas hasta allí, cuando sale tu vuelo, si van a darte de comer, qué harán con tus maletas, si vas a necesitar visa (si esto te ocurre por la mañana en un país no europeo puede que necesites visa para salir a dar una vuelta por la ciudad ¡cuidado con eso!).

Otra cosa que debes hacer es, cuando la masa se ponga en movimiento, fijarte en un par de caras y memorizarlas, así cuando busques el autobús al aeropuerto, o la zona del desayuno en el hotel, si ves esas caras sabrás que vas bien, o al menos que no estás sola en tu error (algo que parece una tontería pero ayuda mucho, eso de “si estamos perdidos somos unos cuantos, así que los del avión se darán cuenta”).

Una última cosa, muy importante, es hacerte “amig@” de alguien. Ponte a hablar con alguien, pide ayuda, dile directamente (a poder ser a alguien que hable el idioma del país, además del inglés) que vas a ir con él hasta el autobús y hasta el fin del mundo, pero que tú no te quedas sola pululando por el aeropuerto. Lo van a entender, y si no da igual, tú ponte detrás suyo a una distancia prudencial ¡¡y síguele!!

3.Retrasos en los vuelos y pérdidas de conexiones
Cuando te calmes después de la carrera que has tenido que dar para coger el autobús que te lleva al hotel, te darás cuenta de que es imposible que llegues a coger el siguiente avión. ¡Bienvenido al mundo de los vuelos baratos con múltiples paradas!

En ese momento te das cuenta de que tú habías quedado con alguien en el aeropuerto para que desde Lilongwe, la capital de Malawi, te llevara a tu destino real, en un sitio lejano al que es complicado llegar, o como mínimo cansino. Bien, este es un momento complicado, pero aquí van un par de consejos:
– Respira hondo… muy hondo
– Piensa opciones: está claro que no llegas a la cita pero, ¿existe la posibilidad de ir tú sola a tu destino, en taxi, bus o cabra? ¿puede alguien que esté en tu destino ir buscándote un transporte para que te recoja en el aeropuerto y de allí te lleve “a casa”?
– Llama a las personas que están esperando que llegues en una fecha y a una hora concretas, ya sean tu futuro jefe o tu santa madre. Explicales la situación con calma, cágate en los muertos de la compañía un rato, y planteales lo que has pensado. Toma una decisión y agarrate a eso, el saber lo que tienes que hacer al día siguiente te ayudará a dormir.
– Alégrate por haber sido previsora y haber metido en la bolsa de mano alguna muda, un par de camisetas y el pijama que te regalaron unos días antes de irte, así como algunas cosas de aseo. ¡Te van a ser muy útiles, y no está de más que te des alguna palmadita en la espalda!
– Levanta la vista de tu ombligo y mira a tu alrededor. Puede que sin darte cuenta hayas llegado a Etiopía y tengas la oportunidad de ver Addis Ababa, algo que nunca imaginaste. Puede que disfrutes de la estampa típica de un nacimiento católico que te vas a encontrar, con las mujeres llevando túnicas y esos velos largos en la cabeza de preciosos tonos pastel, puede que tengas la oportunidad de echar un partidillo callejero de fútbol con unos chavales en la puerta de tu hotel mientras esperas la cena. Quien sabe ¡quizás disfrutes de un desayuno con estupendo café etíope!

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4.La pérdida de una maleta (o dos)
Estas cosas pasan. Si además has tenido retrasos en vuelos o has cambiado de avión varias veces, más. ¡No preocuparse! en todos los países del mundo existe una cosa llamada “mercadillo” que te permitirá reponer lo que te falte, pero antes de eso que no se te olvide:
– rellenar el IMPRESO PIR en la oficina o mostrador de maletas perdidas. MUY IMPORTANTE si quieres poder hacer una reclamación. Si has plastificado tu maleta puede que hayas contratado el seguro que te ofrecen, hazlo constar en el PIR (es una clausulilla que tienen en letra muy pequeña pero sin la que no tendrás derecho a nada). En la parte baja del impreso PIR hay un apartado para dejar constancia de estos seguros.
– pilla dinero local, una buena cantidad. Si, puede que te hayan avisado que en el aeropuerto el cambio es peor (no siempre es así) pero estás en una situación “especial” de la que seguramente saldrás a base de pagar, pagar el taxi, el nuevo transporte, quizás un hotel… y la tarjeta VISA está extendida pero no tanto (por cierto, AMEX lo está aun menos).
– si puedes, compra una tarjeta SIM local. Vas a tener que hacer muchas llamadas con las que no contabas para seguir la búsqueda de tu maleta. Por cierto ¿RECORDASTE LLEVAR UN MÓVIL LIBERADO? Si no te acordaste, puedes comprar uno o pasar de SIM y tirar de mega facturón de Movistar.

5.El encuentro con la red de transportes de Malawi
Ya casi estás en tu destino, ya casi has superado todas las pruebas, pero aun queda alguna sorpresa. Te quedan unas 14-15 horas de viaje (unos 650 km) en un autobús destartalado, sentada al lado de una ventana sujeta con velcro y rodeada de sacos de comida, pollos y todo tipo de enseres. Puede que alguna que otra cucaracha comparta asiento contigo, pero no te preocupes, mira hacia otro lado o viaja de noche, así te será más difícil verla. Si tu vecino se pone a escuchar reggeaton africano a todo trapo, o ves que la gente habla a gritos pero no se miran a la cara, es normal… african style. Si tu compi de viaje coge tu móvil para mirarlo y juguetear con él, o revisa tus cosas (educadamente) estate al quite pero no te angusties, aquí el concepto de propiedad privada se respeta, pero se comparte todo… al menos mientras compartimos autobús! Si el autobús pincha en medio de la nada, no te estreses, aprovecha para ir al baño, pues aquí eso de las pausas cada dos horas cuando conduces es algo “poco compartido”.
Y por último, si los frenos de tu autobús fallan de repente y empiezas a volar de un lado a otro… bueno, ahí lo único que puedes hacer es agarrarte muy fuerte muy fuerte al asiento de delante y rezar todo lo que sepas. Cuando todo termine, que terminará, te lo aseguro, pues depende. Si estás en un país seguro, puedes pillar tus cosas tranquilamente y buscar otro medio de transporte (a tu alrededor empezarán a aparecer furgonetas que se ofrecerán a llevarte, pilla la que cojan los autóctonos, es mejor ir espachurrada y segura que como un majarajá pero sin saber a dónde te llevan). Si el país tiene problemas de seguridad, pilla tus cosas y déjate guiar por el conductor.
Si esto te pasa en África, ríete del tema con los nacionales, aunque no entiendas lo que dicen. Necesitarás una dosis de cachondeo para relajarte y bajar los niveles de adrenalina. Y SI TIENES PASTA, PILLA UNAS BEBIDAS PARA TI Y PARA TU ACOMPAÑANTE… OS LAS HABEIS GANADO ¡¡HABEIS SUPERADO VUESTRO PRIMER DIA EN AFRICA!!

Nota mental: nadie salió herido del accidente de autobús, y mi maleta ya está conmigo aunque ha costado 12 días recuperarla. Vivo tan a gusto al lado del lago, y veo amanecer todas las mañanas. Está claro, los primeros días se superan. ¡¡Gracias a los que me habéis ayudado a conseguirlo!!