To my favourite cherry…

Irte lejos de tu casa, de tu hogar, para explorar lejanos lugares siempre trae cosas buenas. Vives experiencias nuevas, aventuras, aprendes a base de tropezones pero aprendes, valoras más lo que tenías y reconoces el valor de cosas que antes no sabías ni que existían. Pero hay un aspecto negativo que cuando te toca, duele… estas lejos de los amigos cuando te necesitan.

Cuando una amiga sufre una pérdida y tú no puedes estar ahí con ella, el dolor llega por partida doble: por la pérdida en sí y por el abrazo que no puedes dar. Siento no poder estar allí contigo, siento no poder llevarte de copas o invitarte a compartir una botella de vino en una habitación cutre de un piso compartido, como hacíamos “cuando éramos jóvenes” 😉 Siento no poder llevarte una “cajita” de pollo y patata (que no patatas) como las que comíamos en La Habana… siento incluso no tener un ron decente para prepararme una copa y brindar a tu salud y la de los tuyos.

Pero desde el corazón cálido de África te envío un abrazo enorme que espero te abrigue en este crudo invierno. Porque como dicen en mi casa, los amigos son de lana y en invierno dan calor.

Te quiero baby…