#2 Malawi… y ahora que?

Ya has superado tu primer día en África… perfecto pero, ¿y ahora qué? ¿Dónde están los pobres niños negros que pasan hambre y que tanto te necesitan? ¿por dónde asoma la cola de refugiados a los que hay que atender? ¿dónde está mi peto de la Cruz Roja?

Es “tu primera vez” en esto de la “cooperación” así que puede que aterrices en tu destino con miles de imágenes de las campañas de Médicos sin Fronteras, Unicef, Cruz Roja, gracias a las cuales tendrás la fantasía de llegar cual mesías a salvar a todo un pueblo del cólera, o a convertirte en un gurú espiritual que les abrirá los ojos ante un mundo nuevo gracias a la alfabetización. Esto puede pasar, no digo que no, pero desde mi humilde experiencia, esto de la cooperación es algo más de mercadillo, del día a día, y menos de grandes iluminaciones… pero oye, que si hay algún súper héroe en la sala, que no se corte y venga aquí a ayudar!!

Cuando aterrizas en Malawi lo primero que descubres es el “african rythm”, lo que viene siendo hacer las cosas con la calma, o como dicen por aquí, pachoko pachoko (que a mí se me asemeja a pachorra demasiado…). Todo va despacio, y los horarios son “por la mañana, por la tarde, por la noche”, reuniones incluidas! Si tienes que reunirte con tu futuro jefe, la reunión será por la mañana, lo cual puede ser a las 8h00 o a las 10h00… ya lo averiguarás!

Otra cosa que descubrirás es la planificación… a veces existe, pero pocas veces se sigue! ¿Esperabas tener un plan de trabajo para cuándo llegases? Hazlo tú misma, ¡será lo mejor! ¿Esperabas las clásicas reuniones de introducción, dónde se describieran tus tareas y actividades etc.? Mmmhhhh… ¿por qué esperabas eso?

Si has viajado algo por el norte de África, cuando llegues a Malawi quizás esperes el clásico “acoso”. Que si dame esto, que si cómprame aquello, que si a ver si le saco algo al blanco con cara de pardillo… pero no. Salvo los niños, que flipan al verte, no es muy normal el acoso al turista… aunque solo sea porque aquí en el norte no hay casi turistas! Ir al mercado implica solo un poco de regateo, y puede que te intenten subir un poco el precio, pero nada que ver con lo que se vive en otras zonas de África, donde llegan a multiplicarte el precio de las cosas por cinco!

Pero bueno, a lo que íbamos, que como siempre me enrollo y me pierdo! Una vez que has superado tu primer día (“ese” súper ajetreado primer día!) toca adaptarse al terreno, superar las vicisitudes del camino cual Indiana Jones, y empezar a construir lo que viene siendo tu día a día en Malawi! Así que para todos los que estéis pensando en pasar una temporadilla en África, o simplemente queráis echaros unas risas, aquí os dejo mi “personal” lista de consejos basados en hechos reales… enjoy it!

1. Así para empezar (asúmelo) eres blanca… y asustas!

Mmmhhh sip, tú que venias pensando que llevabas una aureola de santidad, que casi te tatúas eso de “y dejad que los niños se acerquen a mi”… pues va a ser que no! Estás en una zona poco (o nada) turística, eres blanca, brillas como un fluorescente… y asustas a los niños!!! Cuando te acerques a una madre con un bebe queriendo ser simpática (porque tú eres súper simpática y además voluntaria en África, qué más quieren??) y le hagas carantoñas al bebe, descubrirás lo que es una cara de terror! Si ves que el niño (que es más negro que el carbón) empieza a ponerse blanco y luego gris, se le abren los ojos como platos y se agarra a su madre como si fuera la vida en ello, prepárate porque llega la crisis de pánico! Y es que los bebes sentirán terror al verte, ya que es muy probable que seas la primera blanca que vean en su vida. Solución? La única que he encontrado yo es largarte y dejarle tranquilo…

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2. Adáptate al nuevo sistema de medida, o la versión renovada de los ya famosos 20 centímetros!

Cameron Díaz en una de sus películas (una un poco bizarra) cantaba algo así como “no, no puede caber ahí…”. Pues bien, eso en Malawi es algo impensable, siempre cabe, SIEMPRE, y no me refiero a nada sexual!

Tú pensabas que en un coche cambian 5… 6 personas? Naaaaa, no si de veras te pones a ello! Si lo intentas con ganas cabrán 7 adultos, 3 niños, 4 pollos, varias maletas y un saco enoooorme de arroz (eso sin usar la vaca del coche eh?)

Tu pensabas que en una furgoneta cabían cuantos… 12… 14 personas? Errrroooorrrrrr, o se te había olvidado que la gente puede ir de pie en una fregoneta? La última vez que los conté (véase ayer en un viaje de una hora) éramos 18 adultos sentados (aunque solo fuera con la mitad del trasero) 3 de pie, 2 bebes sentados sobre sus madres, 2 críos encajados como se podía, 3 pollos, 2 sacos de arroz, 5 maletas grandes, y una cuerda atando la puerta trasera de la fregoneta para que no saliéramos todos volando!

3. Pa fieras las de mi barrio y no lo que hay en los safaris

Tú ya sabias que África estaba llena de fauna salvaje. Tienes los suficientes amigos que han hecho safaris en su luna de miel (JC esto va por ti) o en un viaje cualquiera (esto va por mi cerdito favorito y su guapísima novia!) para saber todo sobre tigres, leones, y que todos quieren ser los campeones… Pero nadie te había avisado sobre “el resto”.

Y ese resto viene siendo la versión en 3D de “Bugs”, pudiendo encontrarse desde moscardones del tamaño de mi puño (literal, los hemos medido) hasta mosquitos que se aproximan de repente en “modo nube”, envolviéndote y haciendo imposible que veas nada. Gran momento para renovar tu fe en tu protector antimosquitos y en toda la industria de repelentes ecológicos.

Varios consejos en relación a los animales:

a) Si estás tranquilamente sentada desayunando y de repente ves pasar delante de ti un montón de gallinas corriendo como alma que lleva el diablo, súbete a una mesa o a lo que tengas más a mano… es más que probable que una serpiente mamba (verde fluorescente, vamos, chunga chunga) aparezca a los pocos segundos detrás.

b) Recuerda: a los ratones les gustan, les encantannnn las manzanas, así que nunca guardes esta fruta (o cualquier otro producto fresco) en tu casa a no ser que esté en una buena caja que no se pueda abrir. Si no, te encontrarás a las cuatro de la mañana saliendo despavorida de tu habitación para buscar algún alma caritativa que te ayude a espachurrar al “interesante” visitante que ha aparecido en medio de tu habitación y, lo peor, que está intentando comerse tu comida! (obviamente, el cachondeo posterior está asegurado).

c) La frase “que te la pique un pollo” es originaria de Malawi, así que cuidadin con el porrón de gallinas que te rodean… he visto lo que pueden hacer y no es grave, pero es bastante desagradable!

d) Temporada de verano? Cuidado con los escorpiones! Así que a partir de septiembre y hasta enero more or less, toca revisar las sabanas antes de irte a dormir, los zapatos y la ropa antes de ponértelos, y las toallas antes de ducharte… que no queremos sustos!

e) Las arañas son tus amigas… se comen los mosquitos, así que no quites las telas de araña que inundan tu casa salvo que sean molestas a la hora de moverte.

f) Las hormigas se vuelven locas por el agua y el papel. Si se te cae una gota de agua dentro de la casa tendrás un charco negro en menos de un minuto. Dos opciones, intenta limpiarlo durante un buen rato, o espera a que se seque solo y desaparecerán. Yo siempre opto por lo segundo.

Y por último y como dice mi jefe, “don’t play with snakes pleaseeee!!”

4. Internet, esa leyenda urbana

Cuentan viajeros venidos de lejanas tierras que existen lugares donde la gente paga una cantidad al mes por una cosa llamada tarifa plana de internet, que te permite conectarte con toooodoooo el mundo casi en cualquier momento. Yo no sé si creérmelo, lugares donde no hay que comprar tarjetas prepago para usar internet? donde las fotos no se cargan kb a kb? donde lo raro es no tener cobertura? Vengaaaaaaaaaa, es conya no?

Aquí el tema internet responde a una formula con 3 factores: electricidad (que haya o no) + saldo (lo cual depende del transporte + que hubiera tarjetas de recarga en la tienda + que las tarjetas de recarga sean las válidas para internet) + cobertura (que va y viene como las olas del lago)

Por eso cuando tengo todo esto me veis todo el día en internet, y luego desaparezco de repente… sorry, pero es lo que hay! Pero insisto, podéis enviarme emails que en algún momento los veré!

5. Come, come y come, que nunca sabes lo que vendrá!

Recuerdas las películas de Esteso, Ozores y toda esta troupe, cuando llegaban del pueblo con un cesto lleno de chorizos, lomos y productos de la huerta? Pues muy requetebién que hacían!!!

Te habían avisado que pasarías hambre… te habían dicho que habría que complementar la dieta… y tú por una vez hiciste caso a tu intuición y durante los dos últimos meses en España te dedicaste a cebar tu cuerpecito con cenitas estupendas en buena compañía, tapeos y aperitivos varios por ese Madrid de los Austrias que tanto te gusta, y con la antidieta que te tenía preparada tu madre cada vez que llegabas a casa. Muy bien hecho!!! Abajo la operación bikini!!!!!!

Efectivamente… aquí, o te organizas, o pasas hambre. La dieta típica es nsima con judías o nsima con toffu. Nsima es una especie de masa de harina de maíz y agua hecha bola, que no está ni mala ni buena, ni sabe a na, para que engañarnos, pero aporta hidratos que es lo importante, así que te la comes. Las judías, pues judías pintas, que os voy a contar, sin su tocinico y su chorizo se quedan en na… y el toffu… lo siento pero al primero que me invite a un vegetariano en Madrid le tiro un zapato a la cabeza. Dicho está.

Alternativas? Primero, llena tu maleta de latas, de mejillones, atún, navajas, berberechos, chorizos, albóndigas, jamón, lo que sea… lloraras de felicidad el día que las abras. Segundo, hazte coleguita de algún cocinero, ya sea el del sitio donde te alojas, ya sea el de algún bar donde tengan buena (y barata) comida, y que te ayude a comprar comida decente a buen precio, que te diga qué mujeres venden el arroz a granel con menos piedras (sip, piedras), quienes tienen pollos buenos buenos y a buen precio, cuanto tienes que pagar como máximo por una palangana de tomates y donde puedes encontrar fruta (aparte de las bananas que te venden en la carretera) y verdura de la de verdad, no los mangos verdes que te intentan vender (no porque intenten timarte, es que aquí los comen estén como estén!).

No es una tarea difícil eso de hacerse coleguitas, ya que aquí la gente es encantadora y está encantada de ayudarte, basta con que te pongas a ello, charles por los codos con la gente aunque sea en un inglés de Albacete (el suyo no será mucho mejor, tú tranqui) y te rías de todos los chistes, aunque no entiendas la mitad!!

Así que ya sabéis, si venís por Malawi, fundamental socializar! os dejo, que me voy al pueblo a ver el furrrrbol en la tele comunal!!

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Un pensamiento en “#2 Malawi… y ahora que?

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