#1 In case of emergency… o cómo sobrevivir a tu primer día en África

Cuando una decide irse a vivir a África, dejar su trabajo en consultoría con su sueldo “más o menos seguro”, dejar su piso dónde ha vivido tantas cosas increíbles y ha compartido experiencias con gente estupenda, y despedirse de amigos y familia por una larga temporada, piensa que lo más difícil está hecho, pero no, lo difícil empieza ahora ¡puede incluso que antes de llegar a tu destino!

Durante el viaje a tu destino, al objeto de tus decisiones, pueden ocurrir muchas cosas, que paso a detallar con algunos consejos para sobrevivir a:

1.El momento “facturación”:
Exacto, facturar las maletas puede ser toda una aventura. Es el momento en el que te das cuenta de que tienes dos maletas enormes cargadas de buenas intenciones, medicamentos, gasas, cuadernos, bolis… ¡¡y kilos!!

Si es tu caso, lo primero que tienes que hacer es tener fe, en serio ¡¡mucha fe!! eso hará que tu cara no refleje el pánico que estás sintiendo ante la posibilidad de que tengas que pagar por los kilos extra (a unos 50 euracos el kilo, no está mal) o ante la idea de tener que deshacer esa maleta hinchada, que parece que va a estallar.
Otra cosa que tienes que hacer es poner la maleta que menos pesa la primera… así, si la segunda pesa de más, puedes intentar negociar con los kilos de menos de la primera… o empezar a suplicar como si te fuera la vida en ello. Aquí no hay orgullo ni dignidad que sirva: SUPLICA.

Por cierto, al menos a mi me pesaron las dos maletas juntas (no siempre lo hacen) así que me libré de tener que hacer todo esto… ¡por los pelos!

2.Fallos técnicos en tu vuelo… en medio de la nada
Si señores, si, estas cosas pasan. Se da a veces la situación que, después de ocho horas en un aeropuerto, comiendo perritos calientes porque todo lo demás es prohibitivo o simplemente no eres capaz de identificar lo que es (si, en Franckfurt también puede pasarte, no solo en la India) cuando dan las diez de la noche y tú tienes que embarcar, una amable señorita comienza a hablar por el megáfono (con un estupendo acento alemán y con el volumen al mínimo) y explica que debido a algo muy gordo, pero que muy muy gordo, tu avión no saldrá hoy sino mañana. Ah, y que además, vayas despejando rapidito el aeropuerto porque lo cierran en media hora.

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Ese es el momento en el que debes ser más rápida que nadie, pegarte a la azafata y no soltarla (pero no soltarla de verdad) hasta que no te quede claro TODO, y a poder ser por escrito: dónde tienes que ir a reclamar, dónde vas a dormir (en países como Alemania mejor si te escriben los nombres propios), cómo llegas hasta allí, cuando sale tu vuelo, si van a darte de comer, qué harán con tus maletas, si vas a necesitar visa (si esto te ocurre por la mañana en un país no europeo puede que necesites visa para salir a dar una vuelta por la ciudad ¡cuidado con eso!).

Otra cosa que debes hacer es, cuando la masa se ponga en movimiento, fijarte en un par de caras y memorizarlas, así cuando busques el autobús al aeropuerto, o la zona del desayuno en el hotel, si ves esas caras sabrás que vas bien, o al menos que no estás sola en tu error (algo que parece una tontería pero ayuda mucho, eso de “si estamos perdidos somos unos cuantos, así que los del avión se darán cuenta”).

Una última cosa, muy importante, es hacerte “amig@” de alguien. Ponte a hablar con alguien, pide ayuda, dile directamente (a poder ser a alguien que hable el idioma del país, además del inglés) que vas a ir con él hasta el autobús y hasta el fin del mundo, pero que tú no te quedas sola pululando por el aeropuerto. Lo van a entender, y si no da igual, tú ponte detrás suyo a una distancia prudencial ¡¡y síguele!!

3.Retrasos en los vuelos y pérdidas de conexiones
Cuando te calmes después de la carrera que has tenido que dar para coger el autobús que te lleva al hotel, te darás cuenta de que es imposible que llegues a coger el siguiente avión. ¡Bienvenido al mundo de los vuelos baratos con múltiples paradas!

En ese momento te das cuenta de que tú habías quedado con alguien en el aeropuerto para que desde Lilongwe, la capital de Malawi, te llevara a tu destino real, en un sitio lejano al que es complicado llegar, o como mínimo cansino. Bien, este es un momento complicado, pero aquí van un par de consejos:
– Respira hondo… muy hondo
– Piensa opciones: está claro que no llegas a la cita pero, ¿existe la posibilidad de ir tú sola a tu destino, en taxi, bus o cabra? ¿puede alguien que esté en tu destino ir buscándote un transporte para que te recoja en el aeropuerto y de allí te lleve “a casa”?
– Llama a las personas que están esperando que llegues en una fecha y a una hora concretas, ya sean tu futuro jefe o tu santa madre. Explicales la situación con calma, cágate en los muertos de la compañía un rato, y planteales lo que has pensado. Toma una decisión y agarrate a eso, el saber lo que tienes que hacer al día siguiente te ayudará a dormir.
– Alégrate por haber sido previsora y haber metido en la bolsa de mano alguna muda, un par de camisetas y el pijama que te regalaron unos días antes de irte, así como algunas cosas de aseo. ¡Te van a ser muy útiles, y no está de más que te des alguna palmadita en la espalda!
– Levanta la vista de tu ombligo y mira a tu alrededor. Puede que sin darte cuenta hayas llegado a Etiopía y tengas la oportunidad de ver Addis Ababa, algo que nunca imaginaste. Puede que disfrutes de la estampa típica de un nacimiento católico que te vas a encontrar, con las mujeres llevando túnicas y esos velos largos en la cabeza de preciosos tonos pastel, puede que tengas la oportunidad de echar un partidillo callejero de fútbol con unos chavales en la puerta de tu hotel mientras esperas la cena. Quien sabe ¡quizás disfrutes de un desayuno con estupendo café etíope!

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4.La pérdida de una maleta (o dos)
Estas cosas pasan. Si además has tenido retrasos en vuelos o has cambiado de avión varias veces, más. ¡No preocuparse! en todos los países del mundo existe una cosa llamada “mercadillo” que te permitirá reponer lo que te falte, pero antes de eso que no se te olvide:
– rellenar el IMPRESO PIR en la oficina o mostrador de maletas perdidas. MUY IMPORTANTE si quieres poder hacer una reclamación. Si has plastificado tu maleta puede que hayas contratado el seguro que te ofrecen, hazlo constar en el PIR (es una clausulilla que tienen en letra muy pequeña pero sin la que no tendrás derecho a nada). En la parte baja del impreso PIR hay un apartado para dejar constancia de estos seguros.
– pilla dinero local, una buena cantidad. Si, puede que te hayan avisado que en el aeropuerto el cambio es peor (no siempre es así) pero estás en una situación “especial” de la que seguramente saldrás a base de pagar, pagar el taxi, el nuevo transporte, quizás un hotel… y la tarjeta VISA está extendida pero no tanto (por cierto, AMEX lo está aun menos).
– si puedes, compra una tarjeta SIM local. Vas a tener que hacer muchas llamadas con las que no contabas para seguir la búsqueda de tu maleta. Por cierto ¿RECORDASTE LLEVAR UN MÓVIL LIBERADO? Si no te acordaste, puedes comprar uno o pasar de SIM y tirar de mega facturón de Movistar.

5.El encuentro con la red de transportes de Malawi
Ya casi estás en tu destino, ya casi has superado todas las pruebas, pero aun queda alguna sorpresa. Te quedan unas 14-15 horas de viaje (unos 650 km) en un autobús destartalado, sentada al lado de una ventana sujeta con velcro y rodeada de sacos de comida, pollos y todo tipo de enseres. Puede que alguna que otra cucaracha comparta asiento contigo, pero no te preocupes, mira hacia otro lado o viaja de noche, así te será más difícil verla. Si tu vecino se pone a escuchar reggeaton africano a todo trapo, o ves que la gente habla a gritos pero no se miran a la cara, es normal… african style. Si tu compi de viaje coge tu móvil para mirarlo y juguetear con él, o revisa tus cosas (educadamente) estate al quite pero no te angusties, aquí el concepto de propiedad privada se respeta, pero se comparte todo… al menos mientras compartimos autobús! Si el autobús pincha en medio de la nada, no te estreses, aprovecha para ir al baño, pues aquí eso de las pausas cada dos horas cuando conduces es algo “poco compartido”.
Y por último, si los frenos de tu autobús fallan de repente y empiezas a volar de un lado a otro… bueno, ahí lo único que puedes hacer es agarrarte muy fuerte muy fuerte al asiento de delante y rezar todo lo que sepas. Cuando todo termine, que terminará, te lo aseguro, pues depende. Si estás en un país seguro, puedes pillar tus cosas tranquilamente y buscar otro medio de transporte (a tu alrededor empezarán a aparecer furgonetas que se ofrecerán a llevarte, pilla la que cojan los autóctonos, es mejor ir espachurrada y segura que como un majarajá pero sin saber a dónde te llevan). Si el país tiene problemas de seguridad, pilla tus cosas y déjate guiar por el conductor.
Si esto te pasa en África, ríete del tema con los nacionales, aunque no entiendas lo que dicen. Necesitarás una dosis de cachondeo para relajarte y bajar los niveles de adrenalina. Y SI TIENES PASTA, PILLA UNAS BEBIDAS PARA TI Y PARA TU ACOMPAÑANTE… OS LAS HABEIS GANADO ¡¡HABEIS SUPERADO VUESTRO PRIMER DIA EN AFRICA!!

Nota mental: nadie salió herido del accidente de autobús, y mi maleta ya está conmigo aunque ha costado 12 días recuperarla. Vivo tan a gusto al lado del lago, y veo amanecer todas las mañanas. Está claro, los primeros días se superan. ¡¡Gracias a los que me habéis ayudado a conseguirlo!!

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